Circo
Smiljan Radić
Solar Calle Mayor
2026
En medio de un viñedo —no uno cualquiera, sino la noble Viña Lanciano, asentada sobre los sedimentos milenarios del gran río—, la intervención propone una lectura mínima del paisaje. Estratos y bolos, historia viva de un suelo que decanta sabor y cultura. No se añade un objeto: se acota una línea, se señala un surco y la superficie de la tierra se convierte en un campo de atención.
El título toma prestada una expresión vinculada al imaginario del medievalista Georges Duby: esos temblores de superficie que remitían a los miedos, presagios y expectativas del año mil. Aquí, sin embargo, el temblor no anuncia ninguna catástrofe, sino una forma de mirar. La tierra vibra por acumulación: estratos, erosiones, cultivos, agua, trabajo y tiempo.
Una estructura ligera, casi una malla estratigráfica, se posa entre los renques de la viña. Su geometría fija momentáneamente la acción del surco y proyecta sobre el suelo unas nuevas coordenadas. La intervención se inserta en la lógica de los surcos mediante una ligera excavación que genera un ámbito protegido y cercano al terreno; sobre él, una viga prefabricada de gran canto sostiene una envolvente de cables textiles y madera, en tensión permanente entre estructura, materialidad y paisaje.
Desde ahí, el visitante no contempla el paisaje: se introduce en él para recorrerlo, olerlo y leerlo. Una tela que filtra la luz, un agua que riega y descubre el olor de la tierra y, al final, un espejo enterrado activan una mirada entrópica que vincula la cultura del vino, el tiempo geológico y la apertura hacia el río. Una mirada que desvela que, lejos del Passaic, Smithson habita también entre nosotros.