Terroir
Boltshauser Architekten & Garbizu Collar Architecture
Entorno Iglesia de Santiago
2026
TERROIR parte de una intuición sencilla: la tierra no es solo el soporte físico del paisaje, sino también una forma de memoria, clima e identidad. En los territorios vinculados al vino, el suelo no solo sostiene las viñas; define el carácter del lugar, sus ritmos, sus recursos y las formas en que ha sido habitado y construido a lo largo del tiempo. La tierra contiene ya una posible arquitectura.
El proyecto abre una línea de investigación sobre el tapial como alternativa constructiva contemporánea en España. Más que recuperar una técnica vernácula desde la nostalgia, plantea cómo una lógica material profundamente arraigada puede actualizarse mediante precisión, prefabricación, circularidad material y nuevas formas de ensamblaje. El objetivo no es reproducir una imagen de la tradición, sino reactivar un sistema capaz de responder de manera coherente al clima, los recursos locales y las condiciones específicas del territorio.
En TERROIR, la arquitectura se entiende del mismo modo en que el vino entiende el terroir: como el resultado inseparable entre suelo, clima, tiempo y conocimiento humano. La tierra se convierte en una materia activa que configura la atmósfera y el confort. Su masa almacena temperatura, regula la humedad, suaviza los extremos climáticos y genera espacios más silenciosos, densos y saludables. Al mismo tiempo, incorpora una lógica contemporánea de km0 y coherencia territorial: construir con aquello que el propio lugar ya contiene, con baja energía incorporada y mínimos residuos.
Para Concéntrico 2026, esta investigación toma la forma de un prototipo circular a escala real construido con tapial y barricas de vino reutilizadas. El pabellón se concibe como una Cámara Climática de Cata: un espacio donde el vino no se experimenta bajo condiciones neutras, sino a través de las mismas variables ambientales que le dan origen. En lugar de depender de sistemas mecánicos o simulaciones, la propia masa y orientación de la construcción generan gradientes reales de temperatura, humedad, luz y sombra. La madera reutilizada y la tierra compactada convierten el terroir en una experiencia física y ambiental.
En el centro del proyecto aparece un sistema constructivo circular y extensible. Las barricas, una vez finalizado su ciclo enológico, se reutilizan primero como encofrado para los muros de tierra y posteriormente como soporte estructural de la cubierta, integrándose completamente en la arquitectura. La tierra procedente de excavaciones locales se compacta capa a capa para formar elementos modulares prefabricados y ensamblados posteriormente in situ.
Las mezclas de tierra empleadas proceden de material de excavación recuperado localmente y han sido estudiadas y optimizadas dentro del propio proceso de investigación del proyecto. Uno de los aspectos centrales es la estabilización selectiva de la tierra: en el prototipo a escala real, los elementos de tapial se estabilizan de abajo hacia arriba con proporciones decrecientes de cal, permitiendo ajustar de manera diferenciada parámetros como la resistencia a compresión y la durabilidad. Mientras las zonas inferiores aportan mayor capacidad estructural, los elementos superiores se mantienen deliberadamente sin estabilizar para maximizar el comportamiento ecológico del sistema.
Un aspecto clave y deliberadamente radical de TERROIR reside en cuestionar una de las ideas más persistentes sobre la construcción con tierra: que el tapial debe ejecutarse necesariamente in situ, ser inmóvil y permanecer ajeno a los procesos industrializados. TERROIR propone lo contrario. Para Concéntrico, el tapial se desarrolla como un sistema prefabricado, modular y desmontable, ensamblado en obra, diseñado para desmontarse y abierto a futuras reubicaciones o ampliaciones. En este sentido, el pabellón opera en una tensión productiva entre lo temporal y lo permanente: una instalación efímera que ensaya un sistema pensado para la permanencia; una construcción reversible que no renuncia a la masa, la inercia ni a la calidad espacial a largo plazo.
El resultado es un pabellón compacto, definido por cuerpos murarios verticales y aperturas arqueadas, donde la construcción permanece visible y el proceso de fabricación se vuelve legible. TERROIR es, por tanto, más que una instalación temporal: es un prototipo construido y un demostrador que explora cómo el tapial puede evolucionar hacia un sistema constructivo preciso, contemporáneo y orientado al futuro. A través de la Cámara Climática de Cata, esa investigación se convierte simultáneamente en experiencia espacial, ambiental y cultural.
